PICO DEL NEVERO. EN BUSCA DE LAS ÚLTIMAS NIEVES.

Creo que ya es sabido que ver la Sierra de Guadarrama a lo lejos nevada es emocionante, pero más todavía es imaginar la cantidad de senderos nevados que nuestra sierra más cercana, aunque sea chiquitita, nos ofrece.

Debido al cambio climático cada año las estaciones son más locas y las nevadas duran menos o solo nieva en cotas muy altas, nos estamos quedando sin invierno 😦 y esto se nota en nuestras montañas. Pero esta vez no es para hablar de eso sino para llevaros por una ruta en la que hace unas semanas, antes de la última nevada, fuimos buscando algún resquicio de nieve en las montañas y lo encontramos. Esta vez nos lo ofreció un pico que para mí era totalmente desconocido y que estaba desde hacía un tiempo en mi lista de pendientes, un pico que le hace mucho honor a su nombre: el Nevero, que pude compartir con Cris y Gonzalo y fue todo un descubrimiento para nosotros.

En la cima del Nevero

El nombre del Nevero no lo recibe por capricho, se debe a que en su cara sureste hay un nevero formado por tres pequeñas lagunas de origen glaciar, un circo denominado “El hoyo de Pinilla”. El Nevero con sus 2209m, perteneciente al cordal de los Montes Carpetanos y situado en la parte central de dicho cordal se eleva como la cumbre más alta de los 60 km de su longitud y esto le concede unas vistas espectaculares los días más claros.  Habrá que volver a explorar más esta zona, pero de momento aquí os dejo la información y el track por si queréis acercaros a conocerlo en persona, merece mucho la pena. 🙂

Datos prácticos:

  • Inicio y final del recorrido: Puerto de Navafría
  • Longitud: 10,67 km (Esto es lo que marca mi track, pero podéis encontrar varios con poca diferencia arriba o abajo)
  • Duración: 3 h aprox. A nosotros con paradas nos llevó 3:39 h
  • Tipo de recorrido: Circular. (Solo se vuelve un pequeño tramo desde la cima por el mismo sitio por el que se sube, aparece marcado en el track)
  • Señalización: Algún cartel que indica hacia el pico del nevero en alguna intersección. Recomendable llevar track.
  • Dificultad: Media. No se trata de una ruta de larga duración pero sí tiene una fuerte pendiente al principio bastante marcada.
  • Cota mínima de desnivel: 1775 m
  • Cota máxima de desnivel: 2211 m
  • Desnivel: 466 m
  • Modalidad: A pie
  • Otros datos: Dependiendo de la época posibilidad de llevar raquetas o crampones.

Si quieres ver el track de la ruta pincha aquí

La ruta parte del Puerto de Navafría, el cual es muy bonito de atravesar pero a la hora de quedarse por la zona hay que tener en cuenta que tiene acceso para poquitos coches (unos 20 aprox) por lo que se recomienda madrugar para hacer esta ruta. En nuestro caso el punto de salida fue desde Colmenar Viejo así que con las mochilas listas, no sin antes un buen desayuno de manolitos, tiramos por la carretera en dirección a Guadalix de la Sierra para poder tomar más adelante la A1  que será la de referencia si se accede desde otro punto de Madrid. Desde la A1 cogimos la salida 69 en dirección Rascafría/ Lozoya y continuamos por aquí hasta ver pronto indicaciones hacia Puerto de Navafría que encontramos unos 16 km aprox. mas adelante.

Una vez aquí y con el coche aparcado nos dirigimos hacia una cerca que sale en una explanada para comenzar el ascenso por el cortafuego que nos guió toda la subida de este dejando la valla divisoria de la provincia de Madrid y Segovia a nuestra izquierda. Se trata de una subida fuerte así que nos lo tomamos con calma y al ritmo de cada uno hasta que empezamos a ver asomarse una línea de montañas a lo lejos con las cumbres nevadas, unas preciosas vistas que al estar lejos y un poco borrosas parecían vistas himalayicas. Aquí descansamos un poco deleitándonos la vista con el mirador natural.

Gonzalo y yo terminando de subir el cortafuegos
Vistas que empezábamos a tener dejando los pinos atrás…¡qué pasada! 🙂

Continuamos la subida dejando la zona arbolada detrás y desde donde se empezó a ver el cordal y a cambiar las vistas verdes por zonas rocosas. Seguimos subiendo y un poco más adelante ya nos situamos en el Alto del Puerto con casi 2100 m de altitud, desde donde se pueden divisar las llanuras segovianas. A partir de aquí la subida debió ser más leve porque nos permitió a Cris y a mí un poco de aliento para ir hablando de la vida y de lo contentas que estábamos de estar allí, recreándonos ya que hacía tiempo que no habíamos hecho una rutita así de cumbre y además nueva 🙂 . Gonzalo mientras tanto había metido el turbo de subida que tiene de extra y se le empezaba a ver como un pegotito negro con capucha y patas a lo lejos. Empezó a hacer aire según subíamos así que tocó sacar las cosas de la mochila y  enfundarse un poco. A partir de aquí aparecieron tramos con nieve dura en medio del camino y más blandita o pisada en los alrededores, había que ir con cuidado.

Gonzalo camino de otra subida

Un poquito más de subida pero más extendida se divisaban las lomas que luego fuimos pasando, una de ellas cubierta completamente de hielo y nieve, totalmente blanca y en la que al fondo se intuía la cumbre del Nevero, es por ello que pensamos que le hacía honor a su nombre al verlo completamente nevado.

Aquellos puntitos a lo lejos son personas…última loma hacia el Nevero 🙂

Ya en la segunda loma y con cuidado mirando donde poníamos los pies ascendimos hasta llegar a la cumbre que se caracteriza por tener un punto geodésico cuadrado bastante grande en el que Cris y yo nos hicimos unas fotitos (después de treparlo) de pura vida, eso sí, bien rápido porque el aire que había en ese punto venía pegando fuerte. Nos resguardamos en unas rocas un poco antes del bloque geodésico para sacar todo nuestro picnic con chuches incluidas que Cris había traído 🙂 y recargamos pilas mientras nos deleitábamos con las vistas que teníamos desde el Nevero. Al Sur todo el Valle del Lozoya, la Cuerda Larga, Peñalara y la sierra de la Morcuera, al Noroeste continuación del cordal hasta Somosierra y a nuestras espaldas en dirección Norte toda la llanura segoviana.

Cris en la cumbre del Nevero
Desde arriba al sur del Nevero

Después de un buen descanso retomamos ruta rápido para no quedarnos fríos pero la verdad es que es para quedarse allí contemplando todo tu alrededor, mires donde mires vas a tener premio 🙂

De nuevo bajamos por donde habíamos subido descendiendo así la loma nevada, mirando de nuevo con cuidado nuestros pasos ya que había partes heladas. Desde la parte baja del Alto del Puerto se divisa una pista forestal que se puede coger un poco más arriba pero que nosotros cogimos monte a través (en el track salen nuestros pasos pero dependiendo de la época en que se realice resultará más o menos fácil). Se accede rápido a esta pista que está más transitada y en la que nos empezamos a cruzar con más gente tanto de subida como de bajada.

Montes a nuestra vista de nuevo en la bajada

No sé si era la emoción de haber subido al Nevero o simplemente estar allí pero el tramo de pista me encantó. De nuevo empezaba el pinar y la pista estaba completamente cubierta de nieve, era como un regalo de última hora antes de asimilar que pronto entraría el calor primaveral. La pista continúa adentrándose en bosque de pino y vuelves a estar a cubierto descendiendo cómodamente todo lo ascendido.

Subidón en la pista jajaja

Al llegar a un cruce se puede ir hacia la izquierda para acercarse al refugio de Navalcollado y cerca de él al santuario dedicado a la virgen de las nieves que se indica en el propio cruce. Nosotros seguimos por la pista hacia la derecha, por el camino de Navalcollado para llegar antes al coche porque ya casi terminando la ruta se nos había abierto otro antojo en Colmenar; comer hamburguesas jajaja.

Después de caminar un rato por la pista del camino de Navalcollado nos encontramos con el mirador en el que no pudimos resistirnos a asomarnos y bajar unas escaleritas para verlo todo, todos los montes que se nos ponían ante nuestros ojos de pinares, ¡me encanta!

Mirador en el camino de Navalcollado
Vistas desde el mirador

No sé qué pintaba en medio de la pista una caja como de regalo de cesta de Navidad que no me gustó nada ver ahí (todavía hay mucho marrano que tiene que aprender a tirar su basura). Nos la llevamos encima para tirar en las basuras que un poquito más adelante encontramos llegando al final de la pista. Llegamos al parking del puerto donde habíamos iniciado la ruta, pasando esta vez por el refugio del puerto.

Refugio del puerto

Con una sonrisa en la cara de satisfacción y otra cumbre en el bolsillo nos volvimos a Colmenar para celebrar con las riquísimas hamburguesas. 🙂

 

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